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Dos Mochilas en Ruta

Una buena mochila, compañero imprescindible en el camino al Machu Picchu

Para muchos de nosotros, viajar es un placer que no concebimos si no va acompañado de aventura. ¿Qué significa esto? Fundamentalmente, hacer de cada viaje una experiencia única que nos enriquezca, algo que despierte nuestra curiosidad por el mundo y por quienes lo habitan. Cuando esto ocurre, el camino se integra en la experiencia del viaje, como un elemento más, inseparable de todos los demás. Ya sabes el famoso verso de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

¿Cómo recorrer el camino cargando una pesada maleta? Ni siquiera valen las maletas sobre ruedas; si lo que deseas es aventura, salir de la ruta trazada, del autobús de viaje organizado y del confortable hotel con todo incluido, necesitas una buena mochila. No hay duda de que si esta es tu forma de viajar por el mundo, lo más cómodo para ti será llevar una mochila en la que puedas meter todo lo que necesites (y nada más que lo que necesites).

Opciones tienes muchas: desde las adaptadas para montañeros hasta la amplia gama que te ofrecen marcas como Osprey, que dispone de mochilas para todos los usos. Las de trekking son las de mayor capacidad y pueden una carga de hasta 25 kg y 70 litros de volumen con un buen nivel de comodidad.

Las mochilas de montaña son más pequeñas, con capacidad de hasta 50 litros, y se caracterizan por ofrecer mayor libertad de movimiento y un ajuste seguro. Una mochila pequeña o Daypack permite transportar todo lo que se necesitas en un día, y por eso son ideales para excursiones por la montaña. Por último, las mochilas de viaje son apropiadas cuando hay que caminar, y son prácticas para transportar la ropa de manera ordenada. Además, disponen de asas y ruedas que facilitan el transporte.

Hasta el Machu Picchu con tu mochila

Cualquier viaje puedes realizarlo como mochilero, pero sin duda hay algunos que no puedes hacer de otra forma. El Camino del Inca es uno de ellos, y quizá el más famoso. Dicen que hay muchas formas de llegar a Machu Picchu, pero ninguno comparable al Camino del Inca, 43 kilómetros desde Cuzco hasta la Puerta del Sol, donde encontrarás bosque selvático, niebla y unas vistas sin parangón. Si lo haces, recuerda algunas pautas básicas, como elegir una época del año en la que el clima sea favorable (por ejemplo, febrero es un mes de intensas lluvias), realizar reserva previa y estar en una forma física que te permita realizarlo.

A partir de ahí, pertréchate con algunos elementos imprescindibles. El primero, unas botas que te permitan realizar el trayecto de manera cómoda, preferiblemente ya usadas para evitar las molestas ampollas que se levantan durante los primeros días de uso. El Camino del Inca suele requerir unos cinco días de caminata, de modo que contar con un buen calzado es esencial.

Otro aspecto clave es la mochila. Lleva todo lo necesario, pero nada más que lo necesario. Por muy buena que sea tu mochila, y tienes múltiples opciones para que así sea, más carga implica mayor peso, y por tanto más cansancio. Además, algunos tramos del camino pueden ser difíciles, y una mochila pesada podría dificultar tu avance. Por eso, incluye sólo aquello que vayas a necesitar. Es recomendable incorporar siempre un pequeño botiquín que solvente cualquier emergencia. También conviene disponer de impermeable, sombrero para el sol, un buen chaquetón, ropa térmica, calcetines adaptados para la caminata, cantimplora o gafas de sol.

Como decíamos antes, el Camino del Inca requiere usualmente de cinco días de caminata, pero no es la única opción. Hay rutas alternativas que parten del camino original, o que discurren en paralelo, y que pueden adaptarse mejor al tiempo del que dispones o a tu forma física. Así, puedes hacer el camino en dos días, parando en Aguas Calientes, un pequeño pueblito ya muy cercano a Machu Picchu. La opción más larga, y por tanto más extenuante, es el Camino de Salkantay, que te llevará a puntos a 4.700 metros de altura (¡cuidado con el soroche!, o mal de altura). Desde allí podrás observar el imponente pico de Salkantay, para descender después a través de la jungla.

Otra opción te permite ir desde Cuzco a Machu Picchu pasando por Santa Teresa y alternando camino en bicicleta, a pie o en balsa. Se trata de una ruta más larga, que incluye también algunos pasajes en coche o tren, con la ventaja de realizar algunos tramos pedaleando, lo que puede ser una experiencia inolvidable.

Todas estas rutas extraordinarias tendrás que hacerla con una mochila en la que puedas guardar todo lo que necesitas para el camino. Una mochila te da la libertad para moverte donde quieras, para cambiar tu ruta cuando lo desees, para parar en ese lugar que no tenías en tu plan de viaje pero que te ha enamorado y quieres conocer más y mejor. Y es que la mochila es, a fin de cuentas, una garantía de libertad en el viaje.