Mónaco, la ciudad-estado que se visita en un día

Pensar en Mónaco es pensar en lujo, en grandes yates, en atardeceres con una copa de vino y en un derroche de glamour constante. Si existe una persona que haya sido embajadora de todas estas cualidades en el segundo estado más pequeño del mundo (la Ciudad del Vaticano, dentro de la propia Roma ostenta el primer puesto de esta clasificación) esa fue Grace Kelly. La musa de Alfred Hitchcock, ganadora de un Oscar por su interpretación en The Country e icono en el mundo de la moda durante décadas, dejó atrás una breve pero exitosa carrera en el séptimo arte para casarse con el príncipe monegasco Raniero III. Con tan solo 26 años Grace pasó de actriz a princesa y fue precisamente bajo este rol donde interpretó su mejor papel, ayudando a revitalizar la economía y el turismo de Mónaco y llevando a cabo diferentes eventos benéficos.

Si Mónaco es lo que es a día de hoy es sin duda gracias a Grace Kelly. Y ese Mónaco creado por la coprotagonista de La ventana indiscreta es un lugar plagado de lujo y belleza y que por suerte, y mientras nadie digo lo contrario, es gratis visitarlo.

Lo positivo del reducido tamaño de Mónaco es que es un destino que se puede recorrer en su totalidad en un día, incluso si solo dispones de media jornada es posible que cuentes con el tiempo suficiente para visitar todos los puntos de interés. Podríamos decir que esta pequeña ciudad cuenta con tres espacios bien diferenciados: el Puerto Deportivo, Montecarlo y la zona antigua de la ciudad, donde se encuentra el palacio y la catedral.

Foto: Pxhere // Dominio Público

Lo más lógico es comenzar la visita dando un paseo por el Puerto Deportivo. Al caminar un poco ya te das cuenta de que el de Mónaco no es un paseo marítimo al uso ya que se parece más a un escaparate de grandes barcos que a cualquier paseo que hayáis visto jamás. Los yates (indudablemente de un coste millonario) se suceden unos a otros, a cada cuál más grande y lujoso. Sin duda se trata de un ejercicio poco apto para aquellos que sean de envidia fácil. Lo bueno del Puerto Deportivo es que en verano se suelen poner diferentes puestos de comida rápida ideales para el turista medio que no acostumbra a comer ostras todos los días. El bolsillo (y probablemente también el estómago) os agradecerá que optéis por esta posibilidad. Además, también suelen montarse varias atracciones infantiles, por lo que si viajáis con los más pequeños de la casa la parada en este punto será obligatoria.

Del Puerto Deportivo nos dirigimos al barrio de Montecarlo, el destino ideal para los amantes del lujo y de los juegos de casino ya que en sus calles se encuentra el Casino Monte-Carlo. El edificio, que sigue los preceptos de la arquitectura del academicismo francés, fue construido  por Charles Garnier en 1858, el arquitecto que también ideó la espectacular Ópera de París. Curiosamente, y en contra de lo que muchos puedan pensar, este no fue el primer casino de Mónaco sino que dos años antes de la construcción del actual edificio, en 1856, ya se había inaugurado un casino en una de las villas más próximas al puerto. Con todo, el Casino Monte-Carlo es uno de los más antiguos del mundo y se conserva casi como fue ideado por Garnier, ya que tan solo sufrió modificaciones estructurales en 1910 para ampliar las instalaciones con un teatro.

Foto: Wikimedia // sam garza // CC BY 2.0

La entrada de este casino ya nos indica que es lo que vamos a encontrar en su interior: gente con mucho, mucho dinero. Y es que aparcados en su exterior se encuentran coches de alta gama como Ferraris o Lamborghinis. A pesar de no contar con una cuenta corriente de varios ceros es posible entrar al casino para verlo por dentro. Eso sí, os obligarán a dejar las mochilas, bolso, etc. en la entrada y tendréis que pagar una entrada que ronda los 10 euros.

Si la visita os deja cansados de tanto lujo y grandeza, Le Jardin Japonais os ofrecerá un remanso de paz en medio de tanto caos. Situado muy cerca del casino, este pequeño parque de inspiración japonés es el lugar idóneo para descansar y conectar de nuevo con nuestros sentidos.

Foto: Wikimedia // Parissette // Dominio Público

Además de por su casino, Montecarlo también es conocido por ser el telón de fondo de una de las pruebas del Mundial de F1. Como también pasa en Singapur, sus calles se convierten una vez al año en un auténtico circuito de automovilismo por lo que pasear por ellas es como hacerlo sobre el trazado que los coches de F1 recorren a altísimas velocidades.

El último gran punto de interés de esta pequeña ciudad-estado es su zona más antigua. Subiendo por cualquier callejuela desde el Puerto Deportivo se llega a la zona amurallada de la ciudad. En ella se encuentra el castillo de la familia Grimaldi, aunque sería más adecuado llamarlo palacio puesto que lo único que tiene de castillo son las almenas. Esta palacio, de estilo renacentista y elegante, es la residencia oficial de los Grimaldi, quienes se dejan ver desde el balcón en los actos oficiales. Su visita es obligatoria para toda persona que se encuentre haciendo turismo en Mónaco, más todavía para todos aquellos que sean amantes de las tradiciones curiosas. Todos los días a las 11:55 se produce el cambio de guardia, un espectáculo que nada tiene que envidiarle al que tiene lugar cada mañana en el Palacio de Buckingham, en Londres.

Foto: Wikimedia // Niels Mickers // CC BY 3.0 NL

Siguiendo con el recorrido, nos encontramos con la Catedral de San Nicolás. Esta construcción, que se asienta sobre el lugar en el que se ubicaba la antigua iglesia parroquial de 1252, data del 1875 y es de estilo neorrománico. Más allá del atractivo que pueden tener este tipo de edificaciones, la catedral suele contar con un gran número de visitantes a diario que se desplazan hasta allí para ver las tumbas de Grace Kelly y Raniero III.

La última gran parada de la zona antigua de la ciudad es el Museo Oceanográfico, una visita de especial interés para todos los amantes del mundo marino. Inaugurado en 1910, este museo cuenta en su interior con una gran colección que abarca diferentes especies marinas, algunas de ellas vivas y otras de las que solo se conserva su esqueleto. Entre las especies que se pueden observar destacan estrellas de mar, langostas, medusas, rayas sepias, erizos de mar, caballos de mar o tiburones. En los niveles inferiores del edificio se encuentra un espectacular acuario habitado por miles de especies de peces diferentes y por más de 100 familias de invertebrados. Además, el museo también cuenta con una colección dedicada a todos aquellos objetos que tienen que ver con el mar, tales como herramientas, armas e incluso modelos antiguos de barcos.

Por si esto fuera poco, este museo también destaca a nivel arquitectónico pues posee una espectacular fachada ubicada en las rocas del acantilado que dan al mar.

Foto: Wikimedia // Stanimir Stoyanov // CC BY-SA 4.0

Como puedes ver, Mónaco se recorre en muy poco tiempo pero que no te engañe su tamaño, en su interior encontrarás grandes joyas, y no solo como adorno en las muñecas de la gente adinerada que puebla sus calles.

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